Cómo evitar estafas y timos en los microcréditos

estafa en microprestamos

Muchas veces, internet puede ser un lugar poco seguro. Mientras que por un lado ganamos una mayor diversidad de opciones, es mucho más fácil enmascarar acciones fraudulentas. A fin de cuentas, fuera de internet si alguien quiere timarte, al menos tendrá que entablar conversación contigo. A través de internet, el anonimato sirve de escudo para muchos timadores profesionales, y es posible encontrar alguna estafa oculta tras un microcrédito. Aunque cada vez internet es un lugar más seguro, es normal recelar de los sitios a donde entramos.

¿Son los microcréditos estafas?

Los microcréditos o micropréstamos, por desgracia, gozan de mala fama. Debido a ello, se tiene a pensar que todos los microcréditos son estafas. Lo cual es rotundamente falso. Esta creencia se debe a varios factores:

  • Son productos nuevos. Los micropréstamos tienen una corta historia, por lo cual, en un negocio tan conservador como el financiero, nuevos nombres suscitan suspicacias.
  • Se basan en internet. La mayoría de los micropréstamos han surgido o se han popularizado en internet. A pesar de que todos lo usamos diariamente, la red sigue siendo un lugar en el que no confiamos tanto como en negocios cara a cara.
  • Mala prensa. La situación financiera en España ha logrado que muchas familias hayan quedado devastadas por la deuda, lo cual copa los titulares. Aunque es cierto que algunas financieras han tenido pocos escrúpulos, el problema de base sigue siendo la inestabilidad económica del país. Lo ideal siempre sería que todo el mundo pueda devolver sus deudas, ya que este drama también ha afectado a clientes de la banca tradicional.
  • El TAE es muy elevado. Como señalamos en nuestro artículo ¿Qué es el TAE?, la ley obliga a todas las financieras a mostrar el TAE, lo cual, en resumidas cuentas, es el porcentaje anual en intereses. Esto hace que los microcréditos Tengan TAEs de cientos, ¡o incluso miles por ciento!. Esto puede dar la sensación de que podemos pagar 1000 veces el préstamo que hemos pedido, pero no es exactamente así. Los micropréstamos están pensados para ser amortizados en días o, como mucho, meses. Eso significa que pagarías ese 100% o 1000% si tardases un año en pagarlo, pero estos créditos no suelen pasar de las 3 cuotas mensuales. Esto confunde al usuario, ya que por 300€ puede que acabemos pagando 50€ en comisiones, lo cual sería menos del 25%. Si bien es cierto que proporcionalmente siempre pagamos más por un minicrédito que por un préstamo personal, hablamos de pequeñas cantidades, y siendo productos más rápidos, que no requieren nómina o suelen aceptar ASNEF, nos tocará decidir a nosotros si nos sale a cuenta pagar esos costes extra.

Historia de los microcréditos

Estamos tan acostumbrados a que nos intenten sacar el dinero, que por naturaleza nos hemos vuelto desconfiados. Algo comprensible, pero a veces nos llevamos algunas sorpresas.

Por ejemplo, podríamos pensar que los microcréditos fueron invención de algún ejecutivo americano o europeo, cuya intención fuera simplemente poder aplicar intereses más altos, o fruto de alguna desregularización del mercado que permitiese ofrecer dichos créditos. La verdad es que los microcréditos nacieron con un fin social.

La idea se barajó en múltiples ocasiones a lo largo de la historia. Incluso en círculos donde muy pocos sospecharían. Por ejemplo, Lysander Spooner, un socialista libertario americano miembro de la Primera Internacional (la primera organización comunista de la historia), sostenía que su uso sería beneficioso para la sociedad y la clase obrera.

No obstante, el microcrédito moderno nace en la década de los 80 en Bangladesh, de manos de la financiera Grameen Bank, la cual por entonces se trataba de una entidad sin ánimo de lucro. Su objetivo era claro: en un país donde las tasas de pobreza y analfabetismo eran elevadas, poca parte de la población tenía acceso a cualquier tipo de crédito. Por ejemplo, las mujeres eran otro sector que no solía tener acceso a ningún tipo de financiación. Sostenían que prestar pequeñas sumas de dinero, asumibles por ambas partes, estimularía la economía y dotaría de herramientas a las capas más pobres de la sociedad para emanciparse económicamente.

Por supuesto, tampoco podemos romantizar el microcrédito. Aunque en sus inicios se crease para ayudar a las capas desfavorecidas de la sociedad, hoy en día podemos decir que se trata de un negocio. Por ejemplo, la misma Grameen Bank es hoy por hoy una financiera corriente.

¿Son todos los préstamos rápidos fiables?

Igual que decimos que los microcréditos no son por naturaleza estafas, tampoco son todos fiables. A pesar de sus inicios como iniciativa social, es inevitable que hoy por hoy, las financieras son un negocio y quieren ganar dinero. Esto en si no es malo, pero siempre, donde hay negocio, hay quien quiere aprovecharse del mismo.

Internet y el anonimato han hecho que muchas financieras o supuestas financieras se hayan subido al carro. Aunque la ley es dura e internet no es aquel lugar salvaje de principios de siglo, aun hoy podemos caer en auténticos timos y estafas. No obstante, son los que menos, y podríamos identificar tres tipos de financieras online.

  • Financieras fiables. Son aquellas que no solo cumplen la ley a rajatabla, si no que se esmeran en que la relación prestamista/prestatario sea satisfactoria. Ofrecen sus productos y cobran un dinero por el mismo, dentro de los márgenes de la Ley de Usura.
  • Financieras «engañosas». Este tipo de financieras no son, al menos legalmente, una estafa. Se trata de pequeñas compañías que intentan aprovecharse de cualquier trampa legal para beneficiarse, o bien cuyo negocio se basa más en ganar dinero a costa de gastos de morosidad que en intereses. Aunque lo que hacen es legal, las repercusiones en el usuario son bastante negativas.
  • Estafas. Hablamos de empresas o individuos al margen de la ley. Financieras que no existen y solo quieren quedarse con nuestros datos, phishing, hackers… son los que menos, pero existen y son los que más nos perjudicarán si caemos en sus manos.

Cómo reconocer una estafa

Las estafas en los microcréditos son reales. Aunque los antivirus, navegadores de internet y servidores de correo electrónico suelen bloquear este tipo de timos, nunca podemos estar del todo a salvo si no tomamos ciertas precauciones y aprendemos a reconocer los peligros. Os damos unas cuantas claves.

  • Haz caso a tu navegador. Hoy en día, navegadores como Firefox o Chrome bloquean bastante bien cualquier tipo de web maliciosa, así que hazles caso cuando te indiquen que la web en la que entras no es de fiar. Verifica siempre que aparezca un candado junto a la dirección de la web, ya que eso significa que se trata de un sitio seguro. Y nunca instales barras de herramientas o extensiones al navegador de compaías que no conozcas, ya que pueden intentar conducirte a páginas web maliciosas.
  • Utiliza tu antivirus. Muchos troyanos son muy sutiles. Solemos pensar que ese tipo de malware nos causará daños irreparables estropeando nuestro ordenador, robando nuestros datos bancarios o compartiendo fotos íntimas. Lo cierto es que la mayoría de los troyanos no son tan sofisticados y se limitan a recopilar tus datos de navegación o intentar que acabes visitando páginas webs maliciosas. Por ejemplo, hay troyanos que modifican tu buscador, haciéndote creer que usas Google, pero en realidad estás usando un motor de búsqueda falso que te dirigirá a las páginas que ellos deseen que entres. Por ello, aunque seas cuidadoso navegando en internet, recomendamos que instales un antivirus o firewall que esté actualizado y evite que tu dispositivo se infecte.
  • Cuidado con el phishing. El phishing es una táctica por la cual se intenta engañar al usuario para acceder a sus datos personales. Por ejemplo, puede que te llegue un correo electrónico de una financiera solicitándote datos bancarios, a pesar de que no hayas pedido un crédito. Si no estás seguro, nunca hagas click en un enlace que te pida introducir datos personales, bancarios o de acceso a ningún portal donde pueda contenerse dichos datos. Si por ejemplo recibes un mail de Amazon pidiendo que pulses en un enlace para introducir tu usuario y clave de acceso, desconfía y haz el proceso a través de su página web. Aquí tienes ejemplos de phishing.
  • Desconfía de quienes te pidan dinero por adelantado. Si vas a pedir un crédito, no tiene mucho sentido que para recibir dinero, tengas que darlo por adelantado. Es cierto que algunos sistemas de verificación necesitarán que ingreses, o te cargarán en cuenta, una cifra simbólica de unos pocos céntimos o un euro, para verificar que eres el titular. Pero financieras que te pidan ingresar parte del préstamo a priori son sospechosas de ser un fraude. Una estafa recurrente en los microcréditos es cuando se nos dice que el dinero está bloqueado por algún motivo y se necesita un ingreso para desbloquearlo. Desconfía en estas circunstancias.
  • Confía en los comparadores de préstamos. Por supuesto, te diremos que confíes en nosotros, ya que analizamos todos y cada uno de los productos de forma manual. De esta manera, no solo podemos explicar de manera transparente cómo es el proceso de solicitud de préstamo, si no que detectamos posibles fraudes. Pero no deberías simplemente fiarte de nosotros; compara siempre. Puedes visitar varios comparadores, consultar diferentes opiniones, ya sean en sitios especializados o redes sociales… para nosotros, nuestras opiniones son las más honestas y completas. Pero te animamos a que lo compruebes por ti mismo, ¡compáranos!
Muchos fraudes y estafas relacionados con los préstamos vienen dados mediante el phishing.

Cómo reconocer un crédito engañoso

Como decimos, muchas empresas financieras, a pesar de ser legales, cometen prácticas poco éticas, o cuya puede acabar perjudicando al usuario. Intereses usurarios, tráfico de datos personales, letras pequeñas… nuestra experiencia analizando préstamos nos permite darte los siguientes trucos.

  • Desconfía si ves el TIN en vez de el TAE. Por ley, el TAE siempre debe aparecer a la hora de solicitar un crédito. El TAE es, de manera resumida, el porcentaje total que te corresponderá pagar a la financiera respecto a la deuda asumida, incluyendo intereses y todo tipo de comisiones (pero no productos asociados). No obstante, el TIN son simplemente los intereses. Las financieras con pomposas ofertas que solo muestran el TIN, o lo hacen con letra pequeña, probablemente te estén engañando. Hemos visto créditos cuyo TIN es de unas pocas decenas, pero cuyo TAE superaba el 100%. , ya que existían costes elevados de apertura, contrato, etc.
  • Asegúrate de que el producto no eres tu. Algunos sitios, para registrarnos, nos obligan a que compartamos nuestros datos con terceros. Esto es totalmente legal ya que tú aceptas dichas condiciones, y suelen ser servicios gratuitos, como brókers de crédito, cuyo «precio» son tus datos. Por supuesto, esto dependerá de lo celoso que seas de tu privacidad y lo que te moleste recibir correos spam.
  • Lee las Condiciones Generales. Un crédito transparente debe de dejarte claro siempre el mínimo y el máximo de su TAE, además de los condiciones generales de sus préstamos. Pedir un préstamo a ciegas es peligroso, ya que los ejemplos publicitarios suelen ser las mejores ofertas. Muchos sitios «esconden» estas condiciones, o no nos facilitan acceder a ellas.
  • Las financieras reguladas por el Banco de España suelen ser las más fiables. Si quieres máxima seguridad, acude a financieras reguladas por la Banca de España, ya que serán los que nunca aplicarán intereses usuarios. No obstante, algunas financieras de créditos rápidos operan en España pero con sedes en el extranjero. Esto por sí no es malo, ya que muchas empresas simplemente ofrecen servicios baratos precisamente por ello, o simplemente ahorran en impuestos. No obstante, algunas pueden usar sedes en paraísos fiscales para no ser regulados por el gobierno Español y aplicar intereses desproporcionados. Esto no significa necesariamente que las financieras españolas sean más fiables, ya que existen bastantes casos de estafas de financieras españolas, pero una financiera regulada por el Banco de España siempre será más de fiar que una no regulada.

Cuándo no es una estafa

Muchas veces nos encerramos en banda y pensamos que hemos sido víctimas de un timo, fraude o estafa en un microcrédito, cuando a veces no es así necesariamente. Aunque es cuestión de cada uno juzgar lo ético de estas situaciones, ya que puede que hablemos de productos engañosos, os ponemos unos ejemplos de cuándo no tiene sentido insistir en que hemos sido estafados e intentar solucionar el problema lo antes posible.

  • Tarjetas de Crédito. Muchas veces las contratamos porque alguien nos las recomienda, o un gestor nos dice que no nos cobrarán nada. Pero una tarjeta de crédito siempre tendrá un coste asociado. Claro que dependerá de su uso: normalmente, si amortizas el capital en el mismo mes, no te cargarán comisiones, sólo en el caso de aplazar la compra.
  • Intereses por mora. Si el contrato lo especifica, demorarte en el pago generará intereses. Esto es perfectamente legal y razonable, y deberíamos procurar liquidar el préstamo cuanto antes.