Cancelación Anticipada

La cancelación anticipada es la finalización de un contrato o relación de negocio antes de la fecha de vencimiento prevista. En el caso de un préstamo, se trata de un reembolso de capital del crédito de manera anticipada para librarnos de la deuda contraída.

Es importante que tengamos en cuenta que esta cancelación anticipada puede implicar comisiones. Algunas entidades así lo especifican en las condiciones del contrato del préstamo. Por otro lado, para poder considerarse como tal, el contrato debe tener una duración determinada con una fecha de vencimiento ya estipulada.

La cancelación anticipada puede tener lugar por los siguientes motivos:

  • Acuerdo entre ambas partes: se llega a una decisión entre el cliente y la entidad financiera, independientemente de que beneficie o interese a ambas partes. Es muy común en contratos bancarios en los que las entidades permiten al cliente recuperar su dinero (por ejemplo, de un fondo de inversiones) a cambio de una pequeña comisión.
  • Incumplimiento del contrato: si alguna de las dos partes no cumple con sus deberes según el contrato, este se habrá incumplido. Según las cláusulas firmadas, la otra parte podrá rescindir del contrato y reclamar lo que procede.

¿Me conviene hacerla?

Tal y como comentábamos anteriormente, existen gastos así comisiones por cancelación anticipada, especialmente en el caso de las hipotecas. No obstante, en muchos casos, independientemente de ello, cuanto antes saldemos nuestra deuda, menos intereses tendremos que pagar a largo plazo. Además, al cancelar de forma anticipada una deuda de un préstamo personal, aumenta nuestra renta disponible y nuestras opciones para solicitar otros créditos.

Existen algunos casos en los que no sale rentable devolver un préstamo antes de tiempo. Por ejemplo, en los siguientes:

  • Si el interés que nos cobran es del 0 %, no es realmente rentable, ya que no hará que paguemos menos intereses. En este caso, podemos, por ejemplo, obtener una rentabilidad del dinero que hemos ahorrado.
  • Si el plazo del crédito es muy corto (por ejemplo, menos de un año) saldar parte o toda la deuda nos ahorrará muy pocos intereses, sobre todo dependiendo de las comisiones de cancelación. Podemos incluso acabar perdiendo más dinero del que inicialmente debíamos. Probablemente el esfuerzo del ahorro no merezca la pena.
A la hora de cancelar o amortizar un crédito, podemos hacerlo de manera total o parcial (sólo una parte del mismo)

Tipos de cancelación anticipada

Existen dos tipos de cancelación anticipada en cualquier contrato de duración determinada con una entidad financiera:

  • Total: tiene lugar saldamos la deuda por completo y, por tanto, el contrato se extingue antes de la fecha de vencimiento estipulada. Esta opción es ideal si hemos podido ahorrar el dinero de la deuda ya que podremos ahorrarnos muchos intereses.
  • Parcial: el caso más habitual es el de la amortización de capital extra en alguno de los periodos del contrato. Mantenemos parte de la deuda, la cual puede ser pagada de dos maneras diferentes: reduciendo el importa de la cuota mensual, o manteniendo la misma cuota pero reduciendo el plazo restante. Al reducir la cuota, también reducimos los intereses. Dependiendo de nuestra situación personal, sobre todo del esfuerzo que nos pueda suponer por lo general alcanzar el importe mensual, será más recomendable una u otra opción.