Startup

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Una Startup es un concepto que se aplica a empresas emergentes, fundadas normalmente por una persona o pocos socios, cuya inversión inicial en recursos es escasa pero pueden generar un alto retorno y beneficio al apostar por la innovación y nuevas tecnologías. Son una inversión arriesgada, y la gran mayoría fallan en su objetivo, pero quienes triunfan reportan enormes beneficios.

El modelo de negocio de las Startups

Como hemos indicado, una Startup es una empresa que se funda con un capital limitado o escaso en relación a las ganancias estimadas. Es decir, las startup se fundan con el objetivo de magnificar los beneficios. Como es obvio, la mayoría de empresas quieren tener el máximo beneficio posible. No obstante el modelo de negocio de una Startup hace énfasis en un crecimiento rápido y un bajo coste.

El motivo por el que este modelo de negocio se ha hecho popular en los últimos años es debido a que es posible alcanzar el sueño dorado de las startups gracias a las nuevas tecnologías. Hoy en día, con un ordenador y conexión a internet, si disponemos de una buena idea, podemos ganar mucho dinero de manera fácil.

Mientras que las grandes empresas se suelen centrar en grandes inversiones en personal, infraestructura y promoción, una startup ahorra costes y se centra en la innovación y la tecnología. Por supuesto, las grandes empresas se aseguran un crecimiento lento y estable a la hora de crear un modelo de negocio, mientras que una startup se arriesga apostando por una nueva idea o tecnología.

¿Es una startup una empresa emergente?

Podríamos pensar que una startup y una empresa emergente son lo mismo. Y aunque todas las Startup son empresas emergentes, no todas las empresas emergentes son Startups. Una empresa de poca inversión que empieza a hacer dinero a grandes velocidades no debe de seguir necesariamente los requisitos de una Startup.

Un ejemplo de empresa emergente podría ser una compañía alimenticia que se enfoque en productos veganos. El veganismo, al ser una nueva tendencia, propulsaría dicha empresa joven a ganar mucho dinero en poco tiempo, al aprovecharse de las tendencias. No obstante, no se trataría de una startup debido a que su infraestructura sería mucho más cara, y no tiene una base tecnológica.

No obstante, empresas emergentes que también son startups podemos encontrarlas en famosas compañías como Google, Airbnb o Cabify, empresas que en sus orígenes puede que ni tuviesen oficinas, minimizando costes, y han generado un gran retorno debido a su apuesta por la tecnología.

jóvenes en un coworking
Aunque una empresa emergente puede ser cualquier empresa cuyo crecimiento sea exponencial, las startup nacen con ese objetivo y cumplen ciertos requisitos previos, como su foco en la tecnología y su equipo generalmente joven.

Elementos de una startup

Las Startup suelen tener los siguientes elementos para ser consideradas startups:

  • Una idea de negocio innovadora. La startup ideal no imita a su competencia.
  • Uso de las tecnologías digitales para llevar a cabo la idea de negocio.
  • Inversión mínima gracias al uso de la tecnología
  • Apuesta por personal creativo y joven, antes que por personal experimentado.

Esto, por supuesto, suena ideal. No obstante, los elementos negativos de una startup son las siguientes:

El método «Lean Startup»

El método lean startup es un método acuñado por Eric Ries en su libro «The Lean Startup: How Today’s Entrepreneurs Use Continuous Innovation to Create Radically Successful Businesses.» Este método adoptaba la filosofía japonesa «lean manufacturing». Esta filosofía se aplicaba en los 80 a la manufactura de juguetes, y se basa en eliminar cualquier coste adicional en la manufactura de un producto que no estuviese relacionado con el valor final del objeto en sí para el consumidor.

Tras la publicación del libro de Ries en 2008, el término se ha popularizado a la vez que las propias startups. Aunque todas las startup tienen como fin minimizar gastos, el método lean startup es el primer método organizado y segmentado para alcanzar dicha máxima. Para ello se sirve de los siguientes pasos:

  • Plantear la hipótesis: Se basa en descubrir la idea de negocio que queremos ejecutar, siempre en función a los deseos y necesidades del consumidor.
  • Validar la hipótesis: En este paso, ya sea mediante prototipos o versiones beta, se intenta validar la hipótesis de que el cliente valorará el servicio o producto.
  • Medir la hipótesis: Tras asegurarnos de nuestra hipótesis y haberla testado, tendremos que medir tanto su probabilidad de éxito y ganancias como el plan para llevarlo a cabo.
  • Generar un aprendizaje válido: En este punto, todo lo aprendido hemos de aplicarlo al producto, realizando los ajustes necesarios para que la experiencia del consumidor sea la mejor posible.
  • Repetir el ciclo: Llegados a este punto, el método no para, y repetiremos los pasos en busca de la refinación del producto o servicio.

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