Superávit

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Hablamos de superávit económico cuando una persona física o jurídica recibe más ingresos que gastos. Es decir, si la suma total de nuestros ingresos supera la suma total de nuestros gastos, nos encontramos en superávit. Este término se aplica a personas físicas o jurídicas, pero suele ser usado generalmente en los Estados u otras entidades con tendencia a la deuda.

Cuando los ingresos superan los gastos

Técnicamente, la palabra superávit simplemente significa que nuestros ingresos superan nuestros gastos. Esto, en personas jurídicas o físicas, debería ser lo normal. Lo contrario sería que nos encontrásemos en un déficit constante, lo cual es un mal síntoma. Así pues, cualquier persona o empresa con una economía saneada debería encontrarse siempre en superávit.

En personas físicas lo normal es encontrarse en superávit. No existen muchos gastos más que nuestra subsistencia, pero por supuesto podemos acabar en una espiral de deuda. A veces tendremos la sensación de estar en superávit, ya que ingresamos una nómina a final o principios de mes, pero si somos incapaz de llegar a nuestro siguiente ingreso, puede que estemos en déficit económico.

Y es que muchas veces pagamos facturas, como la de la luz, el seguro u otros servicios, no de manera mensual si no trimestral, semestral o anualmente. En estos casos, podemos descubrir que nos encontramos en un déficit demasiado tarde. Por ello, siempre que te encuentres en superávit, intenta ahorrar o reinvertir dicho dinero, especialmente si nuestro superávit es escaso. Nunca sabemos cuando un gasto inesperado puede ocurrir, o si nuestros ingresos pueden mermar.

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Aunque estar en superávit es sin duda un buen indicador, no reinvertir parte del mismo o no tomar medidas para asegurarlo a largo plazo puede llevarnos al derroche y a la fácil pérdida del mismo.

Superávit fiscal

Como hemos visto, el concepto de superávit es sencillo de entender. Si ingresamos más dinero del que gastamos, estamos en superávit. Esto nos haría pensar que, por ejemplo, los países más ricos del mundo se encuentran en superávit. La respuesta es, sorprendentemente, contraria. Y es que el superávit fiscal, que es el superávit de una administración publica, es una rara avis.

La cosa se complica debido a que vivimos en una sociedad basada en gran parte en la deuda, y muchas veces podemos tener la sensación de estar en superávit cuando no es así. Esto es muy común en los Estados que, aunque puedan disponer de millones en sus arcas, acumulan deudas de las mismas cifras. Por ejemplo, España tiene una deuda del 112,3 % del PIB, lo cual significa que debe más del total de lo que genera al año.

Pero no creas que es debido a que Spain is different. Economías fuertes como la Japonesa debía más del 200% de su PIB en 2019, y los Estados Unidos también superaban el 100%. Por ello, el superávit no siempre es tan perceptible como pensamos. De hecho, curiosamente las dos mayores potencias económicas del mundo, China y Estados Unidos, encabezan la lista de déficit público.

Son escasos los países con un superávit fiscal. Rusia, Suiza y Catar encabezan la lista de países con superávit fiscal, conformada por sólo 31 países que van desde países popularmente ricos como la ya mencionada Suiza o Emiratos Árabes, a países asociados a pobreza y desigualdad como Bielorrusia o República del Congo.

Una vez más, queda constatado que en economía no todo es sencillo, y aunque un superávit fiscal es un buen indicador, no significa que sea lo único a tener en cuenta.

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