Coronavirus: Ingreso Mínimo Vital

El Coronavirus ha cambiado totalmente las reglas del juego. Desde la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de países occidentales desconocía lo que era la inestabilidad, y lo peor que nos había sucedido era la crisis del 2008. Esto ha obligado al gobierno a tomar medidas económicas inauditas, entre otras cosas. A tal punto que ideas antes casi utópicas, como el Ingreso Mínimo Vital, se aprueben por consenso.

Ingresar rentas a ciudadanos siempre ha sido un eterno debate entre economías e ideologías. A excepción de ayudas o subsidios, una «paguita», como la llaman sus detractores, era algo impensable. Si bien e Estado siempre ha otorgado ayudas y subsidios, nunca antes ha habido una que se otorgue de manera tan amplia. Lo que hasta hace unos meses no era más que un curioso experimento social, hoy empieza a dar sus primeros pasos bajo la Renta Mínima Vital.

¿Qué es la Ingreso Mínimo Vital?

La Renta o Ingreso Mínimo Vital no es exactamente la Renta Básica, pero podría ser su comienzo. Se trata, de manera resumida, de una renta básica de importes mínimos, de carácter exclusivamente temporal y circunstancial debido a la crisis del Covid-19. Esto significa que su finalidad es única y exclusivamente para paliar la inactividad producida por las políticas de confinamiento llevadas a cabo por el ejecutivo. No obstante, las últimas declaraciones hablan de su implantación permanente.

Esta renta será ingresada por las arcas de la Seguridad Social. Ha sido propulsada por la facción de Unidas Podemos del gobierno y su ejecución, aunque no sabemos exactamente cuándo, según el Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, está preparándose «a contrarreloj».

¿Quienes podrán cobrarla?

Algo que diferencia el Ingreso Mínimo Vital de la Renta Básica es que esta Renta Mínima Vital está destinada sólo a cierto sector de la población. En este caso, hablamos de familias o personas desfavorecidas. Este segmento de la población sería de más de 3 millones de personas, y alrededor de 1 millón de hogares, por lo que hablamos de gran parte de la sociedad; alrededor del 6% de la población española.

Pero, ¿Qué es una familia desfavorecida? Nos referimos a personas cuyos ingresos sean inferiores a 200 euros, o cuando la media de ingresos de cada individuo de la unidad familiar sea menor de 450 euros. Esto se aplicará a todos los residentes en España de manera regular.

¿Cuanto es el importe?

Aunque aún no está del todo confirmado Pablo Iglesias, el Vicepresidente de Derechos Sociales, ha explicado que la cuantía a percibir por el Ingreso Mínimo Vital podría ir de 500 a 950 euros. Esto dependerá, como es lógico, de las situaciones personales, cuántos hijos se tengan a cargo, etc.

¿Es compatible con otras prestaciones?

Según indican desde el gobierno, será compatible con otro tipo de ayudas. El ministro ha señalado que podrá complementar las rentas de las comunidades autónomas, con las que no debería entrar en conflicto.

Ingreso Mínimo Vital o Renta Básica

Hay que aclarar que el Ingreso Mínimo Vital, a pesar de estar cerca, no es una renta básica universal como la que se ha defendido desde ciertos sectores durante mucho tiempo.

Para empezar, no se trata de una Renta Universal, ya que sólo podrá ser cobrada por colectivos especialmente desfavorecidos. Tampoco es una Renta Básica segmentada, ya que a pesar de ser permanente, nace única y exclusivamente como contra-medida a la crisis del Covid-19.

Por otro lado, la Renta Básica tiene muchos detractores, pero este tipo de rentas situacionales debidas al Coronavirus, son difíciles de rechazar. Si bien incluso la Renta Básica Universal es defendida por sectores desde la Extrema Izquierda al Liberalismo Capitalista más progresista, no es una medida muy popular entre la derecha tradicional. No obstante, gobiernos que se podrían considerar como tales (Estados Unidos o Reino Unido) han aprobado rentas similares, aunque mayormente de carácter temporal.

Quienes defienden este tipo de rentas indican que favorecen el consumo, creando más puestos de trabajo y una mejor economía. Mientras quienes se oponen argumentan que desincentiva al ciudadano a insertarse en el mercado laboral.