Contrato de préstamo entre particulares

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Para muchos, el negocio bancario es algo injusto, ya que en cierto modo nos sentimos obligados a depender de sus servicios en nuestro día a día, queramos o no. Una cuenta corriente para cobrar nuestro sueldo, una hipoteca para adquirir una casa… puede parecer que nos obligan a necesitar sus servicios. Por ello, y por otros motivos, existen los contratos de préstamo entre particulares.

Y es que, en la mayoría de los casos, no se trata de un imperativo, si no más bien de una comodidad. Por ejemplo, por ley podríamos cobrar nuestro salario en metálico si éste no excede los 2.500€, pero pocas veces resultará viable debido a los tiempos y a la disposición del empresario. No obstante, hay otras opciones que sí son viables hacer sin necesitar bancos.

El préstamo entre particulares es una opción totalmente válida y sencilla de realizar. Por supuesto, un préstamo entre particulares tiene que ser una operación totalmente regulada, y huye de cualquiera que te ofrezca préstamos en negro, ya que las películas de mafiosos nos han enseñado cómo suelen acabar esas historias.

Cómo hacer un préstamo entre particulares

Lo primero que tendrás que hacer, evidentemente, es encontrar quien te preste dinero. En este punto tienes que tener muy claro el motivo por lo que has decidido acudir a un prestamista particular y no a un banco, ya que te recordamos que si es por pertenecer a algún fichero de morosos, existen préstamos personales con ASNEF.

Recuerda que aun siendo un préstamo entre particulares, el prestamista no debería abusar de una posible falta de conocimientos, y siempre podrás reclamar un préstamo que consideres usurario.

Encontrar un prestamista

Por tanto, el movimiento más obvio es que encuentres un prestamista particular que te ofrezca unas condiciones mejores que un banco. Puede que el interés sea nulo o muy bajo, o unos plazos más flexibles. Por supuesto, puede que prefieras pagar un poco más si el prestamista es un amigo, como un gesto de amistad. Pero, por supuesto, el escenario más ahorrador sería encontrar un prestamista que te pueda dejar el dinero sin intereses, lo cual es perfectamente legal.

Firmar el contrato

Una vez encuentres a tu prestamista, será hora de formalizar el préstamo. Para esto tienes dos opciones, o bien vía escritura notarial (lo que supondrá un coste), o bien con un modelo escrito.

Puedes encontrar un ejemplo del modelo aquí.

Una vez firmado, se procederá al ingreso según acordado en dicho contrato.

Informar a Hacienda

Aunque hayamos formalizado un préstamo entre dos amigos al 0%, y aunque no haya que pagar impuestos por el mismo, Hacienda tiene que estar al tanto. Para ello, debemos rellenar el Modelo 600, teniendo como máximo un mes para informar desde la firma del contrato. Debemos además justificar la operación bancaria realizada. Ojo, pues si omitimos este paso, podemos tener problemas, ya que se nos aplicará el IRPF, cosa que no correspondería de haber informado. Eso, o que crean que se trate de una donación encubierta, lo cual explicaremos más adelante.

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Aunque el préstamo se realice entre personas con confianza mutua, Hacienda debe de estar siempre al tanto.

Préstamos entre familiares

Puede ser que el prestamista que hayas encontrado sea un familiar. En este caso, tendrás que tener cuidado, ya que para evitar el impuesto de sucesiones y donaciones, algunas personas ocultan donaciones mediante préstamos familiares. Esta actividad es claramente ilegal, por lo que debes evitar que Hacienda caiga en malentendidos.

En el modelo que hemos adjuntado antes, se podrá observar que el mismo detalla los plazos a los que se devuelve el importe. De esta manera, Hacienda podrá comprobar en todo momento que ese dinero está siendo devuelto por el familiar prestatario, asegurándose de que no se trata de una donación encubierta.

Riesgos de no hacer contrato

Lo cierto es que diariamente, nos prestamos cantidades de dinero entre particulares sin firmar un contrato. El riesgo más obvio en caso de que el prestatario sea alguien que no conocemos ni confiamos, es obviamente el impago. Formalizar un contrato nos protegerá jurídicamente en caso de que esto ocurra.

Te preguntarás entonces cuál es la necesidad de hacer un contrato si realizamos un préstamo entre personas que se conocen y confían mutuamente, como puede ser entre familiares o amigos cercanos. Evidentemente no hace falta que hagas a Juan firmar un contrato por esas dos cervezas que te debe del sábado. Tampoco hace falta que tu hija firme un contrato por el préstamo que le harás para su bicicleta, pero los movimientos de grandes sumas de dinero deben registrarse para evitarnos problemas.

Por ejemplo, si hacemos un préstamo a nuestra vecina para reformar su hogar, pero lamentablemente fallece, el haber formalizado el préstamo nos asegurará que parte de su herencia se destinará a liquidar la deuda para con nosotros, o pasará a sus herederos. O si por desgracia nosotros fallecemos antes que nuestra vecina, nuestros herederos podrán reclamar la deuda.

Además, como indicamos anteriormente, todo movimiento de sumas considerables de dinero a espaldas de Hacienda nos dará problemas. Como ya hemos mencionado, podemos acabar pagando un IRPF que inicialmente no deberíamos haber abonado.